PEGALAJAR: HISTORIA Y CULTURA DEL AGUA

Pegalajar está situado al Sur de la provincia de Jaén, en la comarca de Sierra Mágina. La población se encuentra ubicada en la falda de la Serrezuela de Pegalajar.

Pegalajar nace y se consolida como población debido a la presencia de un abundante manantial que ha constituido durante siglos su principal elemento de desarrollo, configurando un especial sistema hidráulico, agrícola y ecológico, considerado por la comunidad científica como “único en el Mediterráneo”.

Algunas referencias históricas de la existencia e importancia de este manantial se recogen en las Crónicas del Condestable Iranzo que, ya en el año 1469, hacen mención a la Fuente Vieja y al riego de las Huertas de Pegalajar. Asimismo, el Catastro del Marqués de la Ensenada señala las diferentes tierras de Pegalajar que son regadas con el agua de esta Fuente y reguladas por una balsa de agua.

La historia y la cultura de Pegalajar está relacionada con la actividad socioeconómica principal generada en torno al agua y a su manejo. Esta Cultura del Agua se ha constituido en un marcador identitario de primera magnitud desde la cual se construyen elementos diferenciadores de la vida local. Se trata de un modelo adquirido de comportamientos y valores directamente relacionado con las vivencias colectivas del pueblo vinculadas con los diferentes usos del agua.

El sistema Fuente-Charca-Huerta estructura de una manera muy importante las señas de identidad de Pegalajar y define o impregna numerosos aspectos culturales de este pueblo, muchos de ellos legados por la memoria colectiva de las generaciones mayores, en las cuales todavía pervive un conocimiento relacionado con los usos del agua. La existencia del agua ha generado, además, un patrimonio histórico-cultural-económico de gran valor, como lo reconoce su declaración como “Lugar de Interés Etnológico” y su inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (Orden de 4-9-2001 de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía).

La Fuente de la Reja, la Charca y la Huerta no sólo han sido elementos fundamentales en el origen y desarrollo de Pegalajar como población. Desde que se tiene noticia, la Fuente de la Reja ha alimentado al pueblo de agua y es el referente esencial para la vida de la población.

La Charca ha sido un lugar de encuentro e interacción social importantísimo que, integrada progresivamente en el tejido urbano, se ha convertido en una auténtica “plaza mayor”, lugar de paseo, de recreo, de baños, de juegos infantiles, de cortejo… y en lugar central para el desarrollo de buena parte de las acciones simbólicas, festivas o de otro tipo, que se producen en Pegalajar.

La Huerta, por su parte, ha constituido un espacio fuertemente conectado al de la Charca y la Fuente. Así las acequias que parten de la Charca propiciaban la existencia de lugares como el lavadero, la fábrica de jabón, los molinos de aceite o de harina, que daban lugar a un continuo tráfico entre el pueblo y la zona de la Huerta. Del mismo modo que las calles del pueblo se prolongan a través de los caminos que llegan hasta los bancales comunicando las viviendas y el espacio público urbano con el espacio agrícola de los huertos.

Todas estas razones han hecho que la Fuente, la Charca y la Huerta, junto a otros elementos relacionados con los usos y manejo del agua hayan sido reconocidos como un Bien Cultural Andaluz. El texto de la Orden de la Consejería de Cultura describe así los valores que destacan en el entorno catalogado:

“ Por un lado, su gran valor arquitectónico, ostensible tanto en las técnicas constructivas como en la magnitud de la obra, al tratarse de un complejo sistema en el que se imbrican gran variedad de elementos singulares que van a tener como nexo de unión el agua, cuyo uso y reparto están regulados por unas prácticas heredadas consuetudinariamente. Por otro, su dimensión cultural, al tratarse de un patrimonio vivo, de origen remoto que ha pervivido hasta nuestros días sin cambios sustanciales, constituyéndose en uno de los pilares básicos, no sólo para la economía sino también para las costumbres e identidad de los pegalajeños…/… Todos estos factores convierten a este lugar en uno de los ejemplos más significativos de la cultura del agua, no sólo de Andalucía sino del resto del estado español, y en un modelo emblemático de interacción hombre-naturaleza.”